El Museo del Vidrio y Cristal de Málaga se encuentra en un encantador edificio del siglo XVIII, con tres plantas organizadas alrededor de un gran patio porticado. Sólo por ver la casa ya merece la pena la visita. Las columnas originales de mármol negro y los frescos de la fachada, típicos de la Málaga barroca del siglo XVIII, le dan un toque distintivo. Lo interesante de este edificio es que es una de las pocas viviendas del siglo XVIII que pertenecía a la clase media acomodada y que todavía se conserva en Málaga.
El museo alberga principalmente una colección de artes decorativas, que incluye pintura, mobiliario y objetos de decoración, utilizando el vidrio y el cristal como hilo conductor para explorar la vida doméstica europea desde la Grecia del siglo VI a.C. hasta nuestros días. Además, cuenta con una destacada colección de vidrieras inglesas del siglo XIX y principios del XX.
La exposición se distribuye en 16 salas, cada una dedicada a una época diferente, desde el siglo XVIII hasta la actualidad. La colección de vidrio es la más extensa del museo y presenta piezas excepcionales de las culturas romana, griega y bizantina, así como de los principales centros europeos como Bohemia, Venecia, Holanda, Londres y La Granja. En el siglo XX, destacan las obras Art Decó, las elegantes formas de Whitefriars y la escuela pop de los años 50, además de las creaciones de artistas escandinavos contemporáneos. La porcelana Wedgwood, los camafeos ingleses del siglo XIX y las piezas de Lalique, Monart y Vasart son ejemplos de la calidad de estas secciones.
Un detalle curioso y excepcional es una vidriera que representa la catedral de París, que Viollet-Le-Duc tenía en su propio estudio. Además, el mobiliario de época incluye lámparas, espejos, alfombras y tapices de diversos orígenes, cada uno con una rica historia que complementa las salas del museo.
Espero que disfrutes tu visita tanto como yo disfruto contándote sobre este fascinante lugar. ¡Es un sitio lleno de historia y belleza que no te puedes perder! Y si tienes suerte y te encuentras con Gonzalo Fernández-Prieto tendrás la enorme suerte de que él mismo te cuente las historias de este museo que levantó con pasión. Gonzalo hizo fortuna en Londres con la restauración y venta de casas, negocio al que prestó su alma ‘hippy’ para poder pagar las facturas de su pasión por el vidrio y las artes decorativas. Especialista en historia antigua por Cambrigde, arriesgó y acertó con este museo frente a la iglesia de San Felipe Neri que es una auténtica delicadeza y una de esas joyas escondidas por las callejuelas de Málaga y que cada año atrae a más de 30.000 personas.




