Los Baños del Carmen es un lugar emblemático de Málaga, elegido por los malagueños y por los visitantes. Este espacio cuenta hoy con una pequeña playa; el restaurante Balneario, con una amplia terraza y comida tradicional, con pescaíto frito y espetos, y una segunda playa en un eucaliptal que en su día albergo un camping. Ambas playas tienen cantos rodados –la orilla y entrada al agua tienen piedras- y se conocen como pedragales, que dan nombre a todo el barrio de Pedregalejo.
Aunque el balneario original ha sido reformado y adaptado a los nuevos tiempos, conserva parte de su encanto original y cierta imagen decadente que gusta a los locales. Desde la terraza del bar, en cuyo malecón combaten las olas con fuerza en los días de temporal, se puede disfrutar de una maravillosas vistas de la bahía y de los atardeceres.
Los Baños del Carmen fueron inaugurados en 1918 con un concepto innovador para la época: un balneario al aire libre, siguiendo la moda de otras ciudades costeras. Con el tiempo, se convirtió en un lugar de encuentro para la burguesía malagueña y un punto de referencia para la ciudad, donde se celebraban fiestas y encuentros. El balneario, como ocurría en la época, tenía una zona para el baño de hombres y otra diferente para las mujeres y niños.
A esta zona se puede llegar caminando por el paseo marítimo y conecta con la zona de Pedregalejo, con chiringuitos, bares de copas y numerosas playas. No falla, un acierto.


