Con más de trece siglos de historia y vistas inigualables al mar Mediterráneo, la Alcazaba presume en la Bahía de Málaga como uno de los espacios históricos de defensa más importantes de España.
Durante el recorrido por el monumento, que fue creado como fortificación y se convirtió en sede del Gobierno durante la época islámica, se aprecian murallas, puertas y patios, y restos de una antigua zona urbana conocida como el ‘Barrio de Viviendas’ que, en su momento, albergó nueve alojamientos. En la visita se distinguen, además, espacios con materiales de preciado valor como el Palacio Taifa o el Palacio Nazarí, así como el Patio de los Naranjos y La Alberca que complementan el paisaje con un toque de naturaleza.

Su posición estratégica para la defensa de la ciudad y su puerto favoreció que fuese habitada por antiguas civilizaciones como los fenicios, que se establecieron en el monte hacia 600 a.c.; los romanos, que se instalaron en la ladera sur, donde aparecieron restos de una villa romana y también instalaciones industriales para la salazón de pescado, y en la ladera oeste del monte de Gibralfaro, donde construyeron el teatro en el s. I. Durante la época islámica la Alcazaba fue construida inicialmente como fortificación para después convertirse en palacio-fortaleza, sede del gobierno de la ciudad.
De la época de los Reyes Católicos, cuyas tropas asediaron el recinto en 1487, hasta nuestros días, la fortaleza fue utilizada como espacio de artillería o residencia del Alcaide. A partir del siglo XVIII la Alcazaba fue ocupada la parte superior de la fortaleza por la población civil, convirtiéndola en un barrio marginal de la ciudad. Hasta 1933 no se comienzan las obras de restauración que serán tan destacadas en la recuperación del monumento.
La Alcazaba es también un punto de acceso al Castillo de Gibralfaro, una fortificación del siglo XIV construida a 132 metros sobre el nivel del mar que cuenta con varias torres y un centro de interpretación con piezas y documentos de la época.
LO QUE NO TE PUEDES PERDER
Fusión de culturas: La Alcazaba es un ejemplo excepcional de cómo diferentes culturas han dejado su huella en un mismo lugar, con vestigios romanos, árabes y cristianos, lo que la convierte en un auténtico crisol de civilizaciones.
Arquitectura defensiva: Podrás apreciar la ingeniosa arquitectura militar de la época, con sus murallas, torres y sistemas de defensa. Imagina cómo era la vida dentro de una fortaleza y cómo se protegían los habitantes.
Jardines y patios: Contrasta con la dureza de las murallas la belleza de sus jardines interiores y patios, donde podrás relajarte y disfrutar de la tranquilidad. Estos espacios eran fundamentales para la vida cotidiana de los habitantes de la Alcazaba.
Vistas panorámicas: Desde las alturas de la Alcazaba tendrás unas vistas impresionantes de la ciudad de Málaga, el puerto, el parque y el mar Mediterráneo. Es una experiencia única que te permitirá apreciar la magnitud de este monumento.
Escudo de la ciudad: Tras la conquista por los Reyes Católicos, el conjunto monumental Alcazaba-Gibralfaro se convierte en símbolo de la ciudad, hasta el punto de que aparece en el Escudo de Armas junto con el Corral de los Cautivos, la Coracha y el Castillo y sobre sus torres las imágenes de los Santos Patronos San Ciriaco y Santa Paula.




